Tomamos decisiones peligrosas que nos llevan a graves riesgos. Decisiones que aun no somos concientes de que si son correctas o no, pero sin embargo las hacemos y no nos importan. Mas tarde nos quejamos, sufrimos y no soportamos las consecuencias de lo que hicimos, de esos conflictos que se nos cruzan por delante de nosotros y se ríen en nuestras caras diciendo: Esto es lo que vos provocaste, ahora sopórtalo. Luego nos desesperamos, no tenemos la solución, no sabemos que hacer, necesitamos ayuda. Pero no la encontramos. La ayuda tiene su tiempo libre, no siempre esta para salvarnos. Tendríamos que ser responsables de nuestros actos y darle unas pequeñas vacaciones a la ayuda. Resolver nuestros problemas individualmente. Podemos demostrarle a la ayuda que solos, podemos conseguir mucho, lo que necesitamos.Si se enfrenta un error, una confusión, dependemos de una ayuda. La ayuda no está, no la encontramos, porque nos da la posibilidad de que nosotros seamos el papel de "La ayuda" y ayudarnos a nosotros mismos. Aun así, seguimos dependiendo de alguien mas para que nos ayude y seguimos cometiendo los mismos errores que pasamos una y mil veces, y sin embargo nunca terminamos de comprender, nunca aprendemos a tomar decisiones cuidadosamente y volvemos a caer en la misma trampa. En esa trampa que nos confunde y nos vuelve inútiles, no sabemos donde y como estamos, nuestras mentes están en blanco. Una trampa en la que siempre caemos, nos atrapa, no nos mata, pero tampoco nos libera. Y la ayuda esta vez no vendrá a salvarnos.
Indiana Garcia Pravos
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